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La formación de la atmósfera de Venus

 

La formación de la atmósfera de Venus

El factor más influyente en la evolución del planeta Venus ha sido una elevada aportación de energía debida a la proximidad del Sol.

Después de la fase inicial de desgasificación, Venus debía ser bastante similar a nuestro planeta. El vapor de agua probablemente pudo licuarse y dar origen a océanos. Más aún, cuando en aquella época remota el joven Sol emitía sólo el 70 por ciento de la energía que produce en la actualidad.

La temperatura debía ser superior a 100 grados Celsius, pero con una presión atmosférica superior a la nuestra, el agua podía existir bajo forma líquida. El dióxido de carbono también debía estar presente en la atmósfera, pero en cantidad limitada, ya que lluvias y océanos podían disolverlo e incorporarlo en las rocas sedimentarias.

Pero con tiempo, el Sol produjo cada vez más energía. Después de algunas centenas de millones de años, la temperatura en la superficie de Venus alcanzó los 374 grados, un umbral, encima del cual el agua no podía existir ya bajo forma líquida: los océanos comenzaron a evaporarse. Con la llegada de grandes cantidades de vapor de agua en la atmósfera, un nuevo fenómeno iba a intervenir: el efecto invernadero.

Efecto invernadero

Cuando la radiación del Sol alcanza un planeta como Venus o la Tierra, se concentra principalmente en el dominio visible, donde la atmósfera es transparente. Su energía alcanza, pues, la superficie del planeta sin ser molestada.

Esta energía es absorbida por el planeta y automáticamente reemitida hacia el exterior. Pero el planeta es mucho más frío que el Sol, y esta nueva radiación se concentra en consecuencia en el campo del infrarrojo en vez del visible. Entonces, el vapor de agua o el dióxido de carbono no son transparentes en luz infrarroja. Estos gases van, así pues, a absorber la energía reemitida por el planeta y recalentarse: es el efecto invernadero.

Sobre Venus, este nuevo fenómeno provocó un aumento de temperatura de la atmósfera y contribuyó a acelerar la evaporación de los océanos. Esto amplió aún el efecto invernadero, y así sucesivamente en un círculo vicioso.

El dióxido de carbono

El golpe de gracia para Venus se produjo cuando los océanos se hubieron evaporado completamente. Sin agua líquida para disolver el dióxido de carbono y azufre, estos gases también comenzaron a acumularse en la atmósfera y contribuir al efecto invernadero. La temperatura alcanza finalmente un nivel tal que hasta el dióxido de carbono ya aprisionado en las rocas fue liberado y soltado en la atmósfera.

El resultado de esta evolución es el infierno que observamos actualmente, una atmósfera dominada por el dióxido de carbono, con una temperatura de 460 grados.

La temperatura es ahora estable, ya que el círculo vicioso no está ya trabajando. Los rayos ultravioletas del Sol poco a poco disociaron las moléculas de agua en sus constituyentes, los átomos de oxígeno e hidrógeno, que se escapan hacia el medio interplanetario. Como el efecto invernadero principalmente se debía al vapor de agua, en adelante es estable.

El vulcanismo puede aún rechazar agua, pero ésta inmediatamente es disociada por los rayos ultravioletas del Sol, y sus constituyentes se combinan con el dióxido de azufre para formar nubes de ácido sulfúrico.

 

 

ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA - ANTONIO HERAS - SON FERRER (CALVIÁ)

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