galaxia2

INTRODUCCIÓN ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA

VOLVER A PORTADA

HISTORIA DE LA ASTRONOMÍA

SISTEMA SOLAR INTERNO

SISTEMA SOLAR EXTERNO

EL SOL Y LAS ESTRELLAS

FIN DE LAS ESTRELLAS MASIVAS

LA VÍA LÁCTEA

LAS GALAXIAS

EL UNIVERSO

EL BIG BANG

LOS PLANETAS Y LA VIDA

IMÁGENES ASTRONOMÍA

 

EL SISTEMA SOLAR INTERNO

Las atmósferas de La Tierra y de Marte

 

Las atmósferas de La Tierra y de Marte

 

La Tierra

La Tierra, gracias a una órbita más alejada del Sol, conoció una evolución muy diferente a la de Venus.

Al principio, la atmósfera terrestre era probablemente muy similar, constituida principalmente de vapor de agua. Como sobre Venus, el enfriamiento del planeta después de su formación condujo al nacimiento de océanos.

Pero, gracias a una distancia superior al Sol, por lo tanto, una temperatura menor, estos océanos no estaban amenazados de evaporación. Al contrario, con un Sol más débil que hoy, estaban en peligro de solidificarse en hielo y transformar la Tierra en un mundo congelado que no vería nunca aparecer la vida.

El efecto invernadero

Afortunadamente para nosotros, la atmósfera también contenía dióxido de carbono, un compuesto capaz de permanecer bajo forma gaseosa a temperaturas más bajas que el vapor de agua. Este dióxido de carbono, presente en cantidad mucho más grande que hoy día, condujo a un efecto invernadero que permitió a la Tierra conservar una temperatura suficiente para que los océanos permanezcan bajo forma líquida.

Con el tiempo, la potencia del Sol aumentó hasta el nivel actual y aseguró una temperatura moderada a nuestro planeta. Paralelamente, la mayor parte del dióxido de carbono fue llevada poco a poco por las lluvias, disuelta en los océanos y capturada en las rocas sedimentarias de los fondos oceánicos.

Hoy día, el dióxido de carbono restante contribuye aún a aumentar la temperatura en una cuarentena de grados.

La aparición de la vida

La atmósfera de la Tierra a continuación fue afectada por un nuevo fenómeno, la aparición de la vida, en particular la instauración de la fotosíntesis, el proceso por el cual algunas células transforman la radiación solar en energía química consumiendo dióxido de carbono y emitiendo oxígeno.

El oxígeno comenzó a tener un impacto marcado sobre la atmósfera terrestre hace alrededor de dos mil millones de años. Gracias a él, un nuevo tipo de organismo pudo aparecer, que se apoyaba esta vez en la respiración, el proceso gracias al cual los animales producen energía consumiendo oxígeno y rechazando el dióxido de carbono.

El nivel de oxígeno se ha establecido hoy en aproximadamente el 21 por ciento, un valor de equilibrio entre fotosíntesis y respiración.

El resto de la atmósfera está principalmente formado por nitrógeno (N2), también debido a la presencia de la vida. Proviene de bacterias capaces de extraer el oxígeno de un tipo de rocas llamadas nitratos, un proceso que libera nitrógeno.

Marte

La evolución pasada de Marte está rodeada de más incertidumbre que la de la Tierra. En la teoría más extendida, la atmósfera marciana habría nacido en condiciones similares, con la desgasificación de grandes cantidades de vapor de agua y dióxido de carbono.

Gracias al efecto invernadero engendrado por estos gases, la temperatura habría sido suficiente para que el agua pueda existir bajo forma líquida durante un período muy largo.

La divergencia con la Tierra viene principalmente por el hecho de que Marte es un cuerpo más pequeño (una décima de la masa terrestre). En consecuencia, después de su formación, el planeta rojo contenía una cantidad de calor interno más bajo, y se enfría, así pues, más rápidamente. Por esta razón, la actividad geológica cesó bastante pronto en la historia de Marte.

Entonces, sin actividad volcánica a gran escala, el planeta no tenía ya los medios de reciclar en la atmósfera el dióxido de carbono aprisionado en las rocas. El fenómeno inverso, la absorción del gas, no se ve afectado, una cantidad cada vez más importante de dióxido de carbono atmosférico se encontró, pues, poco a poco incorporado a las rocas.

La caída de temperatura

La consecuencia directa de este fenómeno fue una bajada de intensidad del efecto invernadero, por lo tanto, una caída de temperatura. Se estableció un círculo vicioso, el enfriamiento, que provocaba más precipitaciones, y una disolución acelerada del dióxido de carbono, lo que implicaba a su vez una reducción de temperatura más pronunciada.

El agua, que no podía más existir bajo forma líquida, finalmente se transformó en hielo en una capa llamada permafrost situada bajo la superficie marciana. El planeta acaba por presentar la cara que le conocemos actualmente, con una atmósfera baja, constituida principalmente de dióxido de carbono, y una ausencia total de agua bajo forma gaseosa o líquida.

Por supuesto, la descripción precedente es sólo una de las teorías que las misiones espaciales actuales tienen por objeto decidir. Es también posible que la cantidad de gas creada por la desgasificación haya quedado escasa. El efecto invernadero, pues, no habría sido suficiente para que se formen grandes extensiones de agua líquida.

 

 

ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA - ANTONIO HERAS - SON FERRER (CALVIÁ)

Valid HTML 4.01 Transitional

© antonioheras.com 2013