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Saturno. Fotos desde Cassini durante el equinoccio en 2008

 

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El Sistema Solar y las órbitas de sus planetas

Urano

El planeta Urano se encuentra a 19 unidades astronómicas del Sol, es decir, 2,87 mil millones de kilómetros. A esta distancia, le hacen falta 84 años terrestres para hacer una revolución alrededor de nuestra estrella. Es el tercer planeta más grande del sistema solar con un diámetro de 51.800 kilómetros.

Urano está principalmente constituido de hidrógeno y helio, también un poco de metano y rastros de otros compuestos.

Durante el sobrevuelo de la sonda Voyager 2 en 1986, el planeta aparecía uniformemente azul verde, sin ningún detalle visible. A causa de su masa, Urano tiene menos energía interna para liberar que Júpiter y Saturno, y la convección en su atmósfera es más limitada, de ahí una ausencia de bandas y un aspecto mucho más homogéneo.

Tengamos en cuenta, sin embargo, que observaciones más recientes por el telescopio espacial revelaron una estructura en bandas más marcada, posiblemente debida a cambios climáticos en el curso de la revolución del planeta alrededor del Sol.

 

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Una imagen de Urano por la sonda Voyager 2 en enero de 1986. Crédito: NASA/JPL

 

El color azul-verde de Urano proviene del metano presente en la alta atmósfera. Los rayos del Sol son reflejados por las nubes más elevadas del planeta, pero deben atravesar la capa de metano que se encuentra encima. Entonces, el metano absorbe sobre todo la parte roja de la luz solar, y la parte azul es, así pues, la única que puede escaparse.

La rotación del planeta es relativamente rápida, con un período ligeramente superior a 17 horas.

Urano se distingue de otros cuerpos del sistema solar por el hecho de que su eje de rotación está casi en el plano de la órbita. Así, en el momento del sobrevuelo por la sonda Voyager 2 en 1.986, el polo Sur del planeta hacía frente al Sol. En 2007, después de un cuarto de órbita, será el ecuador del planeta la región más iluminada.

Estas variaciones podrían ser el origen de los lentos cambios climáticos observados sobre el planeta. Observemos aún, que la posición inusual del eje de rotación es probablemente el resultado de una colisión con otro protoplaneta en un pasado remoto.

 

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Una imagen de Urano tomada en 2006 por el telescopio espacial Hubble en luz infrarroja. Percibimos el satélite Ariel así como su sombra proyectada sobre el planeta. Crédito: NASA, ESA, L. Sromovsky (University of Wisconsin, Madison)

Satélites y anillos

Urano posee al menos 27 satélites, entre los que los cinco principales son, por orden de distancia creciente al planeta, Miranda, Ariel, Umbriel, Titania y Oberón. El más grande de estos satélites es Titania, con un diámetro de 1580 kilómetros, o sea, menos de la mitad del de nuestra Luna.

El planeta se rodea también de varios anillos muy finos, descubiertos desde la Tierra durante la observación de una ocultación de estrella en 1977. Su existencia fue confirmada a continuación en el sobrevuelo por la sonda Voyager 2, y otros anillos aún fueron descubiertos más tarde, en particular por el telescopio espacial Hubble.

Estos anillos se forman por bolas de hielo oscuro y poco reflejante, las más grandes pudiendo alcanzar algunos metros de diámetro.

 

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Una media luna magnífica de Urano fotografiada por la sonda Voyager 2 en 1986 a una distancia de 800 000 kilómetros. Crédito: JPL / NASA

Descubrimiento

Urano fue observado repetidas veces en los siglos XVII y XVIII, pero estas primeras observaciones lo confundieron con una estrella. Es sólo en 1781 que el astrónomo inglés William Herschel lo reconoció por lo que era, un planeta, el primero en no haber sido identificado en la antigüedad.

Nombres diversos fueron propuestos, en particular Georgium Sidus en honor del rey Jorge III, o Herschel para aclamar a su descubridor. Pero fue el alemán Johann Elert Bode quien finalmente propuso el nombre aceptado, Urano, inspirado de Ouranos, el dios griego del cielo.

Los dos satélites más grandes, Titania y Oberón, fueron descubiertos por William Herschel en 1787. Ariel y Umbriel fueron descubiertos por el inglés William Lassel en 1851, y Miranda por el americano Gerard Kuiper en 1948. Sus nombres vienen de personajes de piezas de William Shakespeare.

 

 

ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA - ANTONIO HERAS - SON FERRER (CALVIÁ)

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