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Saturno. Fotos desde Cassini durante el equinoccio en 2008

 

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El Sistema Solar y las órbitas de sus planetas

Los satélites de Júpiter

Alrededor de Júpiter orbitan por lo menos 64 satélites. Los cuatro principales fueron descubiertos por Galileo Galilei en 1610 : Io, Europa, Ganímedes y Calisto, en orden de distancia creciente.

Los dos primeros son grandes como la Luna, los otros dos como Mercurio. Las dos sondas Voyager, en 1979; más tarde la sonda Galileo, entre 1995 y 2003, nos enviaron imágenes sorprendentes de estos satélites, que revelaron cuatro mundos muy diferentes.

 

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Los cuatro satélites galileanos, en una composición comparando sus tamaños con el tamaño de Júpiter. En orden descendente, son Ío, Europa, Ganímedes y Calisto. Crédito: NASA/JPL/DLR

Ío

El primer satélite galileano al alejarse de Júpiter es Ío, a una distancia de 421.600 kilómetros del planeta, y con un diámetro de 3630 kilómetros. Io es la sede de una fuerte actividad volcánica que produce una gran cantidad de materiales ricos en azufre que dan al satélite su aspecto amarillo y rojo de pizza.

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Imagen de Ío en color verdadero observada por la Sonda Galileo. Crédito: NASA/JPL

 

La actividad volcánica se debe a fuerzas de marea causadas por la interacción gravitacional combinada de Júpiter, Europa y Ganímedes. Esta fuerza deforma periódicamente el interior del satélite, lo somete a fuerzas de fricción que lo recalientan, y el calor así generado se evacua hacia el exterior por medio de volcanes. La superficie de Ío se renueva así constantemente durante las erupciones volcánicas, y los cráteres de impacto son muy raros.

 

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Una erupción volcánica en la superficie de Io, observada en 2000 por la sonda Galileo. Crédito: NASA / JPL

 

Europa

Se encuentra a continuación Europa, a una distancia de 670.900 kilómetros de Júpiter, y con un diámetro de 3138 kilómetros.

Europa presenta una superficie muy lisa formada por hielo de agua, sin relieve notable, pero cubierta de una multitud de grietas que pueden extenderse sobre millares de kilómetros.

Estas características pueden explicarse si, en una época lejana, la superficie ha sido fundida por fuerzas de marea antes de congelar, dejando aparecer fracturas enormes.

Es posible, por otra parte, que las mismas fuerzas de marea creen todavía bastante calor para permitir la existencia de un océano líquido bajo la corteza helada, de ahí la posibilidad de una forma de vida bajo la superficie.

 

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La superficie de hielo grieteado de Europa. Las diferencias de colores son debidas a depósitos de partículas finas de hielo. Esta imagen es un mosaico de observaciones de la sonda Galileo entre 1996 y 1997. Crédito: NASA / JPL

Ganímedes

El tercer satélite galileano es Ganímedes, a una distancia de 1070 millones de kilómetros, y con un diámetro de 5268 kilómetros, lo que lo hace el satélite más grande del sistema solar.

Ganímedes presenta una superficie bicolor. Encontramos en primer lugar zonas oscuras recubiertas con cráteres y, así pues, muy antiguas, probablemente los vestigios de la superficie original.

A estas regiones oscuras se añaden zonas claras con pocos cráteres, pero cubiertas de numerosas grietas paralelas. Estas zonas claras están constituidas probablemente por materiales procedentes del interior del satélite que se habrían extendido sobre la superficie bajo el efecto de una posible tectónica de placas.

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Un cráter deformado por las fuerzas tectónicas en una región oscura de Ganímedes, observado en 1997 por la sonda Galileo. Crédito: NASA/JPL

Calisto

A una distancia de 1883 millones de kilómetros de Júpiter, finalmente encontramos a Calisto, con un diámetro de 4806 kilómetros.

Contrariamente a los otros satélites galileanos, la superficie de Calisto es oscura, uniforme y completamente recubierta de cráteres de impacto. Calisto, a causa de su alejamiento de Júpiter, está sometido a fuerzas de marea más bajas que los otros satélites galileanos, y su superficie de origen no ha sido entonces renovada por procesos internos.

 

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Una región de Calisto donde aparecen, de modo imprevisto, muy pocos cráteres pequeños. Esta imagen ha sido tomada por la sonda Galileo en 1996. Crédito: NASA / JPL

 

 

ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA - ANTONIO HERAS - SON FERRER (CALVIÁ)

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