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Saturno. Fotos desde Cassini durante el equinoccio en 2008

 

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El Sistema Solar y las órbitas de sus planetas

Encélado

Encélado es un pequeño satélite de Saturno con un diámetro de solamente 505 kilómetros.

El satélite se desplaza en una órbita bastante próxima de Saturno, a 238.000 kilómetros del centro del planeta. Su órbita está dentro del anillo E, un cinturón difuso y muy extenso, más allá de los anillos que se ven tradicionalmente sobre las imágenes de Saturno.

La superficie de Encélado es muy brillante y refleja casi toda la luz que lo alcanza. Su superficie es muy variada, con cinco tipos diferentes de terrenos, en particular regiones desprovistas de cráteres, un signo de que el satélite geológicamente está activo.

Encélado fue descubierto por William Herschel en 1789. Su fama viene por el hecho de que se trata de uno de los cuerpos raros del sistema solar donde se contempla la presencia de agua líquida y, así pues, posiblemente la posibilidad de una forma de vida.

Los chorros de agua

En un sobrevuelo del satélite en 2005, la sonda Cassini identificó en torno al Polo Sur una región cubierta con fracturas tectónicas que producían chorros de vapor de agua y partículas de hielo de agua.

En el seno de esta región aparecen en particular los "famosos rayados de tigre", cuatro fallas de cerca de 130 kilómetros de longitud, 2 kilómetros de anchura y 500 metros de profundidad, separadas 35 kilómetros.

La sonda descubrió que estas fallas eran la principal fuente de los chorros. También mostró que la temperatura en el suelo era más elevada sobre estas fallas, -135 grados comparada con la temperatura media de -200 grados, una indicación de la presencia de criovolcanismo (es decir de volcanes que eyectan hielo en vez de magma).

 

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Visión global tomada en 2005 por la sonda Cassini, donde se ven cerca del Polo Sur las “rayas de tigre” que son la fuente de los chorros de vapor e hielo de Encélado. Crédito: NASA/JPL/Space Science Institute

El fenómeno puede explicarse si se tiene en cuenta las fuerzas de marea producidas durante las perturbaciones de la órbita del satélite. Estas fuerzas de marea engendran deformaciones, así pues, la fricción en la capa exterior de hielo. Esta fricción produce una gran cantidad de calor en el seno de Encélado, capaz de transformar el hielo en agua líquida.

De ahí la conclusión de que bajo la superficie congelada se encuentra un océano de agua líquida, responsable del criovolcanismo y la eyección de materia hacia el anillo E de Saturno.

Composición de los chorros

En 2009, la sonda Cassini atravesó el anillo E y estudió su composición in situ, gracias a su analizador de polvo cósmico. Así como el anillo E está principalmente compuesto por materia eyectada por Encélado, se trataba allí de un medio de analizar indirectamente la composición del satélite.

El resultado más espectacular fue el descubrimiento de sales de sodio en los granos de hielo. Aunque existen otras explicaciones, las sales de sodio probablemente provienen de la disolución de rocas en contacto con el agua líquida bajo la capa de hielo, lo que confirma la existencia probable de un océano de agua líquida.

 

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Los chorros de vapor e hielo observados en 2005 por la sonda Cassini. Crédito: NASA/JPL/Space Science Institute

Cuevas subterráneas

Las concentraciones de sales de sodio son bastante bajas, solamente el dos por ciento de la masa total; tan bajas, que las observaciones desde la tierra jamás habían podido detectarlas. Este porcentaje muy bajo no es compatible con la imagen, según la cual los chorros de vapor y de hielo serían géiseres que provendrían directamente de un océano bajo presión.

La explicación actual hace, así pues, intervenir a cuevas subterráneas.

El océano líquido en contacto con el núcleo rocoso harían remontar agua cargada de sales hacia estas cuevas a través de fisuras en el manto de Encélado. En estas cuevas, una fracción del agua se vaporizaría y otra se solidificaría para formar granos de hielo. El vapor y el hielo remontarían a continuación lentamente hacia la superficie a través de otras fisuras para ser finalmente rechazadas hacia el espacio en forma de chorros.

Esta situación es mucho menos violenta que un géiser, y explicaría por qué las concentraciones de sales son relativamente escasas.
 

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Primer plano sobre una de las “rayas de tigre”, de Cairo Sulcus (en la parte baja de la imagen), tomado en 2008 por la sonda Cassini a una distancia de 2500 kilómetros. Crédito: NASA/JPL/Space Science Institute

¿Y de las formas de vida? Obviamente, no hay ninguna prueba concreta por el momento. Pero, sin embargo, se reúnen los tres ingredientes esenciales en la aparición de la vida tal como la conocemos.

La sonda Cassini mostró que Encélado está dotado de agua, probablemente bajo forma líquida, de una fuente de energía, fuerzas de mareas, y moléculas que podrían formar la base de aminoácidos.

Podemos, pues, abandonarnos a soñar. En todo caso, Encélado se ha vuelto a partir de ahora en un blanco privilegiado en la búsqueda de formas de vida extraterrestre.

 

 

ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA - ANTONIO HERAS - SON FERRER (CALVIÁ)

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