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El cinturón de Kuiper y la nube de Oort

 

 

 

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Saturno. Fotos desde Cassini durante el equinoccio en 2008

 

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El Sistema Solar y las órbitas de sus planetas

El cinturón de Kuiper y la nube de Oort

Los astrónomos saben desde hace tiempo que existen dos clases diferentes de cometas.

Primero los cometas de corto periodo, inferior a 200 años, como el de Halley. Su trayectoria tiene por propiedad encontrarse en el plano de la eclíptica como la de los planetas.

Luego, los cometas de largo periodo, de más de 200 años, en particular los que han sido observados una sola vez y cuyo período se estima en varios millones de años. Sus órbitas son gigantescas y distribuidas aleatoriamente en el cielo, sin dirección particular.

Este reparto en dos grupos condujo a los astrónomos a postular la existencia de dos reservas distintas de cometas: el cinturón de Kuiper y la nube de Oort, del nombre de ambos astrónomos que los imaginaron en los años cincuenta, Gerard Kuiper y Jan Oort.

 

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Una fotografía de un miembro del cinturón de Kuiper, llamado 28978 Ixion (o 2001 KX76 en la época de su descubrimiento), tomada por el telescopio de 2,2 metros de ESO en Silla, Chile. Se estimó el diámetro del cuerpo en 650 kilómetros, según observaciones del telescopio Spitzer. Crédito: WFI/MPG/ESO

El cinturón de Kuiper

Los cometas de corto período provienen del cinturón de Kuiper, una región situada en el plano del sistema solar, más allá de la órbita de Neptuno. Este cinturón probablemente comienza hacia treinta unidades astronómicas (la distancia Tierra-sol) y se extiende hasta centenas de unidades astronómicas.

Consideramos que contiene más de 200 millones de pequeños cuerpos helados susceptibles de convertirse en cometas. Ciertos astrónomos piensan que Tritón, Plutón y Caronte son objetos de este cinturón, que simplemente se distinguen por el tamaño excepcional y su órbita.

Son las perturbaciones gravitacionales engendradas por los planetas gigantes que de cuando en cuando modifican la órbita de uno de estos cuerpos y ponen en marcha un cambio de trayectoria hacia el Sol.

Observaciones bastante recientes

En los años noventa, los progresos en la observación astronómica permitieron fotografiar los primeros cuerpos pequeños situados más allá de Neptuno, y que poseían órbitas circulares (lo que los distingue de los cometas habituales).

Imágenes del cielo obtenidas con poses muy largas comenzaron así a revelar, a partir de 1992, cuerpos situados a más de treinta unidades astronómicas, la mayoría con un diámetro de varias centenas de kilómetros.

Estas observaciones confirmaron la existencia del cinturón de Kuiper, que era hasta entonces sólo una hipótesis.

Las observaciones desde el suelo sólo podían revelar objetos bastante luminosos, así pues, masivos. Es el telescopio espacial Hubble quien, en 1994, observó por primera vez cuerpos de dimensiones más pequeñas, de pocos kilómetros a veces.

La nube de Oort

Para los cometas de periodo largo, la reserva es la nube de Oort. Ésta se extiende sobre distancias entre 30.000 y 100.000 unidades astronómicas, y debe contener centenas de miles de millones de objetos.

En estas regiones alejadas, los núcleos de cometas se encuentran en una fracción no despreciable de la distancia que nos separa de las estrellas más próximas. Estas últimas van, así pues, a provocar perturbaciones gravitacionales que pueden conducir un cuerpo de la nube de Oort a precipitarse hacia el interior del sistema solar.

La nube de Oort está probablemente formada de objetos eyectados en las primeras horas del sistema solar por fenómenos como la resonancia con los planetas gigantes. Los cuerpos del cinturón de Kuiper, por contra, probablemente se formaron en el mismo lugar.
 

 

Imagen artística del cinturón de Kuiper y de la nube de Oort. Crédito: Wikimedia Commons/William Crochot

 

 

ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA - ANTONIO HERAS - SON FERRER (CALVIÁ)

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