El templo de Dalai Lama en el monasterio de Erdene Zuu. Kharkhorin, provincia de Övörkhangai, Mongolia. / Términos de derechos de uso : Reconocimiento-Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported / © Hons084 / Fuente

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Centro histórico de Nápoles (1995)

 

 

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(Piazza Dante en Nápoles)

 

 

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(El castillo Maschio Angioino)

 

 

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(Castelo do Ovo)

 

 

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(Nápoles.Galeria Umberto I)

 

 

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(Nápoles. Iglesia San Domenico Maggiore, interior)

 

 

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(Nápoles, Sala del Trono del Palacio Real)

 

Nápoles (en napolitano Napule, en italiano Napoli) es la ciudad más poblada del sur de Italia, capital de la región de Campania y de la provincia de Nápoles. La ciudad de Nápoles administrativa tiene algo menos de 1 millón de habitantes que unidos a los de su área metropolitana, se elevan a 4,4 millones. Sus habitantes reciben el gentilicio de napolitanos. Está situada a medio camino entre el monte Vesubio y otra área volcánica, los Campos Flégreos.

Tiene una gran riqueza histórica, artística, cultural y gastronómica, lo que llevó a la Unesco a declarar su centro histórico Patrimonio de la Humanidad. Griegos, romanos, normandos y españoles han dejado su huella en la ciudad. De mano de los últimos, la ciudad fue el centro político del reino borbónico de las Dos Sicilias. En el siglo XX, primero durante el fascismo y en la reconstrucción subsiguiente a la Segunda Guerra Mundial se construyó gran parte de la periferia. En las últimas décadas, Nápoles se ha dotado de un zona comercial con rascacielos e infraestructuras como el TAV a Roma o una red de metro en proceso de expansión. Por otra parte, también le acucian grandes problemas como el crimen organizado, muy presente en la vida de sus habitantes y que constituye un freno al desarrollo económico y social; o de otra naturaleza, las fuerzas telúricas: la ciudad ha sufrido grandes terremotos y la actividad volcánica es vigilada constantemente.

Historia
La historia de la ciudad empieza con los griegos de Eubea, que a comienzos del siglo VIII a. C. fundaron la ciudad de Cumas, que fue probablemente la primera colonia griega de Occidente. En el siglo VII a. C., los colonos de Cumas fundaron la ciudad de Parténope en la colina de Pizzofalcone.

El siglo XVI fue uno de los períodos más prósperos de la historia napolitana. Los virreyes españoles, que gobernaron el reino en nombre de Fernando II de Aragón, Carlos I y posteriormente Felipe II, restablecieron el orden entre la nobleza local.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Nápoles se convierte en una gran aglomeración que desborda ampliamente su antiguo perímetro histórico. En la ciudad antigua, típicamente mediterránea, se codean las oficinas de grandes compañías nacionales e internacionales, las sedes administrativas y una población pobre entregada a la artesanía tradicional y a la economía sumergida. El 23 de noviembre de 1980 ocurrió un terremoto que provocó profundas trasformaciones: la ciudad comenzó a extenderse desde entonces hacia el sur, hacia el este, en la comarca de Nola y en el cinturón de pueblos al pie del Vesubio, y hacia el norte, hasta Caserta y a lo largo de la costa. Desde 1994, cuando fue sede de la cumbre del G-8, Nápoles emprendió una política de reestructuración que ha cambiado profundamente el perfil de la ciudad.

Lugares de interés
Nápoles es una ciudad muy visitada, no sólo por derecho propio, sino también como punto de partida hacia otros destinos cercanos como Pompeya, el Palacio Real de Caserta, las islas de Capri e Ischia o la Costa Amalfitana. La capital campana posee también un vastísimo patrimonio artístico y arquitectónico, que desde la década de 1990 ha sido relanzado con actividades como el Mayo de los Monumentos y por ser declarada parte del Patrimonio de la Humanidad en 1995.

Palacios históricos y museos
Nápoles es particularmente famosa por sus castillos, palacios y museos.

El Castel dell'Ovo (Castillo del Huevo) es parte del bellísimo panorama del Golfo. Se llama así porque, según la leyenda, Virgilio habría escondido en el interior del castillo un huevo que soportaría la estructura del edificio, y que, de romperse, provocaría el hundimiento de la fortaleza, y que la ciudad sufriera grandes catástrofes.

Está situado en el islote de Megaride, donde en el siglo VII a. C. desembarcaron los cumanos que fundaron Parténope. El castillo era parte de la villa del romano Lucio Licinio Luculo, que fue fortificada por Valentiniano III y que albergó al depuesto Rómulo Augusto, último emperador romano, muerto poco después.

Lujosa villa en tiempos del Imperio, fortificada en el siglo V y arrasada por los propios napolitanos en el siglo X para evitar su captura por los sarracenos. Los aragoneses llevaron a cabo la última reestructuración significativa.

Más tarde el castillo fue reconstruido y restructurado por los normandos (1128) y por los españoles en sendas ocupaciones.

Actualmente, se permite la entrada al público. Se puede apreciar la majestuosidad de la fortaleza, la terraza con cañones y la muy característica villa marina al pie del castillo.

El Castel Capuano fue construido por Guillermo I de Sicilia, el primer rey del Reino de Nápoles fundado por los normandos. Su nombre se debe a que está en la ruta que conduce a la ciudad de Capua. Cuando el Sacro Imperio Romano conquistó el reino, la capital se trasladó a Palermo, deteriorándose el edificio a causa del abandono. Pero cuando la dinastía aragonesa conquistó el Sur de Italia y la capital volvió a Nápoles, y se comenzó una gran remodelación del castillo. En los siguientes 500 años, el edificio se utilizó como sede de los tribunales; en la actualidad ofrece un contraste arquitectónico notable, al encontrarse en las inmediaciones de la zona de rascacielos, el Centro Direzionale.

El Castillo Maschio Angioino (Torreón de los Anjou), también conocido como Castel Nuovo, fue construido entre 1279 y 1282 por Carlos I de Anjou, todo un récord, siendo el palacio real de su dinastía. En tiempos de Roberto de Anjou, uno de los más notorios mecenas de su tiempo, se hospedaron en el castillo grandes figuras de las artes y las letras, como Petrarca o Boccaccio, que escribió el Decamerón entre sus muros. De esta primera etapa no quedan restos, debido a la reestructuración inmediata a la llegada de los aragoneses.

El castillo posee cinco torres que son los puntos de unión de las gruesas murallas (Torre di Guardia, Torre di Mezzo, Torre di San Giorgio, Torre del Beverello y Torre dell'Oro), y un arco de triunfo de mármol (Arco d'Alfonso d'Aragona), el cual fue construido en el siglo XIII para celebrar la entrada de Alfonso I de Aragón en la ciudad el 26 de febrero de 1443. La sala central del castillo, es la monumental Sala dei Baroni (Sala de los Barones), así llamada debido a que en el año 1487 fueron arrestados en este lugar, los Barones que conspiraron contra Fernando I de Nápoles. Esta sala, en la actualidad, hospeda las reuniones del consejo municipal y el Museo Cívico. Otro episodio histórico destacable acaeció en 1504: tras conquistar la ciudad el Gran Capitán para la Corona de Aragón, ejerció de virrey, hasta ser desposeído del título por Fernando el Católico, con quien a pesar de sus conquistas (o precisamente a causa de ellas), mantuvo cierta enemistad. Prueba de ello es la historia de las Cuentas del Gran Capitán, que presuntamente transcurrió entre los muros de este castillo. Se considera que la reformas que Gonzalo Fernández de Córdoba inició en el ejército al poco de la conquista, constituyen el embrión de los Tercios, de los que cinco tuvieron su base en la ciudad. A propósito de esta circunstancia, circulaba un dicho:

España fue mi natura,
Italia mi ventura,
Flandes mi sepultura.

Parte del carácter militar del Nápoles de los siglos XVI y XVII se debió a la peligrosidad del Mediterráneo, infestado de piratas y corsarios de la Berbería. Aunque por supuesto, las tropas acantonadas en la ciudad contribuyeron en gran medida acosando embarcaciones árabes.

El Castel Sant'Elmo domina desde lo alto de la colina del Vomero desde 1275 por obra de Carlos I de Anjou. Fue completamente restaurado entre el 1538 y el 1546 por el ingeniero valenciano Pedro Luis Escrivá, siendo Virrey Don Pedro de Toledo. La base que anteriormente era cuadrada, desde entonces tiene forma de estrella. Este castillo fue escenario de la última y desesperada defensa de la República Napolitana contra la ocupación borbónica.

El Palacio Real de Nápoles fue iniciado en el año 1603 por el virrey de Nápoles, el Conde de Lemos, en previsión de una posible visita del rey Felipe III de España a la ciudad que no se llegó a hacer nunca. El proyecto inicial fue encargado al arquitecto Domenico Fontana que ya había realizado importantes obras en Roma para el Papa Sixto V. Sin embargo el proyecto sufrió numerosos cambios y no fue hasta la mitad del siglo XIX que se da por concluido, aunque desde el mismo momento en que se empezaron a colocar los cimientos, el Palacio Real de Nápoles fue el centro de la vida política y social napolitana. A partir del año 1734, año en que la corte se instaló permanentemente en Nápoles, se llevan a cabo obras de restauración del Palacio, que se encontraba en pésimo estado de conservación. A partir de entonces se encargarían progresivas modernizaciones que adecuaron al Palacio a un estilo más barroco. A lo largo del reinado de Fernando II de Nápoles, monarca de las Dos Sicilias, se tendió a la centralización de los poderes del Estado, propia del Absolutismo. Desde 1919 alberga la Biblioteca Nacional.

El Palacio de Capodimonte fue construido por orden de Carlos VII, rey de Nápoles y Sicilia (que sería posteriormente Carlos III, rey de España). Se comenzó su construcción el 9 de septiembre de 1738 bajo la dirección de Giovanni Antonio Medrano, que también fue responsable del monumental Teatro San Carlos de Nápoles. El rey Carlos construyó Capodimonte expresamente para conservar la fabulosa colección de arte de los Farnesio, que había heredado de su madre, Isabel de Farnesio, última descendiente de la casa ducal soberana de Parma. La construcción hubo de ser paralizada en diferentes ocasiones debido a la falta de dinero, al estar en esas fechas también construyéndose el Palacio Real de Caserta. En 1760, Fernando IV encargó al arquitecto Ferdinando Fuga, la ampliación del palacio y el diseño de los jardines. Tras la ocupación napoleónica durante una década, en la que sólo tuvo función residencial, en 1828, se restauró la fachada occidental y se edificó la Palazzina dei Principi destinada a las habitaciones del príncipe heredero, rodeada de un jardín botánico diseñado a la inglesa.

El museo acoge obras de Giovanni Bellini, Sandro Botticelli, Caravaggio, Annibale Carracci, Artemisia Gentileschi, Francisco de Goya, Simone Martini, Masaccio, Tiziano, entre otros.

El Teatro San Carlo, fue construido en menos de un año, e inaugurado el 4 de noviembre de 1737, siendo el más antiguo teatro de ópera activo del mundo. Por sus dimensiones y estructura, ha sido el modelo de los siguientes teatros de Europa. En 1816 fue restaurado después de un incendio. Entre los directores y compositores que se han presentado en el teatro, están Gioacchino Rossini y Gaetano Donizetti.

El Museo Arqueológico Nacional de Nápoles comenzó a formarse con piezas de mármol que Carlos de Borbón había heredado de su madre. Tras el descubrimiento de piezas arquitectónicas romanas halladas en Pompeya, el museo fue creciendo. Actualmente, posee una enorme cantidad de mármoles, mosaicos y manufacturas de la época romana y algunas de las momias mejor conservadas del mundo.

Edificios de culto
Mirando la ciudad desde lo alto, lo primero que se puede observar es el enorme número cúpulas y cruces que distinguen las muchas iglesias. Nápoles en el s. XVIII era llamada la ciudad de las 500 cúpulas pero debido a terremotos, incendios y los 181 bombardeos en la Segunda Guerra Mundial, se perdieron unos 60 templos. No obstante, la ciudad sigue contando con mayor número de iglesias que ninguna otra población en el mundo con una cantidad de iglesias superior a las 400.

Un viajero francés (Jean-Jacques Bouchard), que en el 1632 visitó Nápoles, anotó en su diario (hoy conservado en París) las impresiones de ese viaje:

«Las iglesias de esta ciudad albergan la más grande belleza y la más grande magnificencia... no dudo que las iglesias de Nápoles igualan, y hasta superan a las de Roma en grandeza, belleza de arquitectura, dorados y otros enriquecimientos, pero sobre todo en la suntuosidad de los ornamentos de plata, siendo todos adornados con grandes mantas, terciopelos y sedas doradas. Creo que las iglesias de Nápoles superan también en número a las de Roma».

La Catedral de Nápoles (Duomo di Napoli, en italiano) es todo un compendio histórico de estilos arquitectónicos. Probablemente, en la Antigüedad, en su sitio se erguía un templo de Apolo, consagrándose el primer templo cristiano en tiempos de Constantino, siglo IV. Para llegar a los orígenes del edificio actual debemos remontarnos al 1299, al reinado de los Anjou. Al ser remodelada en los siglos siguientes, posee diversos estilos arquitectónicos: la fachada neogótica del Purismo italiano del siglo XIX, sus puertas son góticas y la sala principal barroca.

Un ejemplo del estilo barroco en esta iglesia, es la capilla del tesoro, que posee la estatua de San Gennaro y otras 51 estatuas de plata. El tesoro está formado por varias donaciones de ricos devotos, entre los cuales sobresale la mitra de plata con piedras preciosas donada por Matteo Treglia. En la capilla, se encuentran cápsulas que contienen la sangre del santo. Todos los 19 de septiembre, aniversario de la muerte del santo, la sangre se licúa, este milagro que atrae miles de fieles anualmente, y es uno de los primeros casos de sangre licuada, después de la de San Charbel Makhlouf en el Líbano o la de San Pantaleón (monasterio de la Encarnación, Madrid)

Entre las principales iglesias de la ciudad, también se encuentra el Monastero de Santa Chiara, en el corazón del centro histórico de la ciudad, construido entre 1310 y 1340 por Roberto de Anjou. La original estructura gótica tuvo una reestructuración barroca en el siglo XVII. En 1943 fue prácticamente destruida por los bombardeos Aliados, y posteriormente, completamente restaurada a su original forma gótica. En su interior yace el rey Roberto de Anjou, María Cristina de Saboya y el héroe nacional Salvo D'Acquisto.

La Iglesia de San Domenico Maggiore fue construida entre 1283 y 1324 por Carlos II de Anjou, fue restaurada después de grandes desastres, en estilo barroco en el siglo XVII, y en estilo neogótico en el siglo XIX. En esta iglesia, se encuentra una antigua tabla de Santo Tomás de Aquino sobre Teología.

Otra iglesia importante de Nápoles es la Basilica di Santa Maria del Carmine Maggiore (Iglesia del Carmen). Está situada en la zona donde ocurrió la revuelta de Masaniello en 1647; durante la cual se cuenta que ocurrió un milagro: un proyectil entró en la iglesia directo contra la cruz de Cristo, pero Jesús cambió el curso del disparo, dañando solo la corona de espinas. En el interior, se conserva la tumba del príncipe Conradino de Hohenstaufen.

La capilla de Sansevero o Templo de la Piedad, del siglo XVIII, donde se conserva un famoso Cristo Velado de Giuseppe di San Martino y unas extrañas "máquinas anatómicas" vinculadas a la oscura historia del príncipe Raimondo di Sangro.

Para concluir, se debe citar la Basílica de San Lorenzo Maggiore construida por Carlos I de Sicilia y Nápoles en el siglo XIII. En el interior se encuentran las tumbas de Caterina de Austria, Carlo y Giovanna di Durazzo y Roberto de Artois. En esta iglesia Giovanni Boccaccio encontró su amor, Fiammetta, y Petrarca rezó la noche del 4 de noviembre de 1343, aterrorizado por la predicción de un ermitaño sobre una desastrosa tormenta.

Plazas, calles y lugares típicos
Entre las calles principales del centro de Nápoles, se encuentra la Via Toledo, hace pocos años llamada Via Roma. Lleva su nombre en memoria del Virrey Pedro Álvarez de Toledo que la construyó en el 1536. Esta calle es una de las principales arterias comerciales de la ciudad en la que se encuentran las tiendas de los principales diseñadores. Es también un reclamo turístico, al jalonarla numerosos palazzi como la sede del Banco de Nápoles, el Palacio Doria d'Angri, el Colonna di Stigliano, la iglesia de Spirito Santo, el acceso este al la Galleria Umberto I, la Piazza Trieste e Trento y la Iglesia San Fernando. Más allá de Piazza Dante, la calle conserva su antiguo nombre, Via Roma.

Una de las mayores plazas y tal vez la más notable de la ciudad es la Piazza Plebiscito. Esta plaza se encuentra entre el Palacio Real y el Teatro San Carlo, formando una elipse en medio de la cual se erigen dos estatuas equinas, una de Carlos III, obra de Antonio Canova, y Fernando I conmemorando el regreso al poder de la Casa de Borbón, tras la ocupación napoleónica y el gobierno de Murat. Desde 1994, cuando Nápoles hospedó la cumbre del G7, la plaza dejó de utilizarse como aparcamiento y recuperó su antigua importancia como espacio público, dónde con frecuencia se celebran conciertos, manifestaciones y hasta representaciones de ópera en Navidad.

En esta plaza se encuentra la Basílica de San Francisco de Paula. Con la demolición en 1809 de los conventos Largo di Palazzo, Murat liberó el espacioso terreno que hoy conforma la plaza, pensada como un foro en que un grandioso edificio civil en forma de hemiciclo confrontaría el Palacio Real. Con la subida al poder de Fernando I, el edificio se destina a usos religiosos y en el 1824 se termina el conjunto, de 53 m de altura, 38 columnas dóricas y un pronao monumental enfrentado al Palacio Real. La intención del arquitecto era recuperar la plaza como centro de las actividades políticas, religiosas, económicas y culturales de la ciudad.

Más antigua es la Piazza Dante, conocida en los siglos XVI y XVII como el Mercatello, al albergar una gran cantidad de puestos comerciales, si bien entre el 1757 y el 1765 fue completamente reconstruida por Luigi Vanvitelli, quien la planificó con una estatua de Carlos III en su centro, que nunca llegó a ocupar dicho lugar. Al invadir Napoleón la ciudad, en éste lugar se levantó el árbol de la libertad y desde la Unificación italiana la estatua que da nombre a la plaza es la de Dante Alighieri. De espaldas al poeta se encuentra la iglesia de San Michele con sus alas en hemiciclo coronadas por veintiséis estatuas, tantas como virtudes se le atribuían al rey Carlos. En el 2002, la plaza fue restaurada por la arquitecta Gae Aulenti; ahora más espaciosa y dotada de una vistosa entrada de cristal al metro.

La zona de San Gregorio Armeno atrae entre noviembre y enero a turistas de todo el mundo. Aquí se localiza el gran mercado del Pesebre, tradición navideña napolitana, donde se encuentran los modelos más refinados y singulares del niño Jesús, María, José, pastores, santos y muchas otras piezas que ayudan a representar la Nazaret de la época. La calle toma el nombre de la importante iglesia homónima construida entre el 1574 y el 1580 con frescos internos de Luca Giordano. Todos los martes se recuerda el milagro de la licuefacción de la sangre del diente de Santa Patricia.

Otra calle importante, es la Spaccanapoli, arteria formada por la Via Pasquale Scura y la Via Benedetto Croce. Esta última está situada entre la Piazza del Gesù Nuovo y la Piazza San Domenico. En Piazza del Gesù Nuovo se sitúa la iglesia homónima y en el centro se encuentra la aguja de la Inmaculada, de 34 metros de altura, con una estatua de la Virgen de la Inmaculada Concepción erigida en 1747. El 8 de diciembre de cada año, se celebra la ceremonia de la Inmaculada Concepción colocándole a la virgen una corona de laureles. En la Via Benedetto Croce también se encuentra el Palazzo Filomarino y el Instituto Italiano de Estudios Históricos.

El paseo marítimo de Nápoles toma el nombre de Via Caracciolo, en honor al almirante Francesco Caracciolo. La calle es reciente, del siglo XIX. Esta calle separa la Villa Comunal con la Rivera de Chiaia, que deriva de la palabra napolitana Chiaja, que significa playa.

 

Fuente : http://es.wikipedia.org/wiki/Nápoles

 

 

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ANTONIO HERAS - SON FERRER (CALVIÁ)

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