El templo de Dalai Lama en el monasterio de Erdene Zuu. Kharkhorin, provincia de Övörkhangai, Mongolia. / Términos de derechos de uso : Reconocimiento-Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported / © Hons084 / Fuente

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A. Heras

 

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España

 

Palau de la Música Catalana y hospital de Sant Pau en Barcelona (1997)

 

 

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(Palau de la Música Catalana. Detalle de la fachada)

 

 

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(Palau de la Música Catalana. La sala de conciertos desde la segunda gradería)

 

 

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(Vestíbulo de la antigua entrada del Palau de la Música)

 

El Palacio de la Música Catalana es un auditorio de música situado en la calle Sant Pere més Alt en el barrio de la Ribera de Barcelona, España. Fue proyectado por el arquitecto barcelonés Lluís Domènech i Montaner, uno de los máximos representantes del modernismo catalán. La construcción se llevó a cabo entre los años 1905 y 1908, con soluciones en la estructura muy avanzadas con la aplicación de grandes muros de cristal y la integración de todas las artes, escultura, mosaicos, vitrales y forja. El edificio, sede central del "Orfeón Catalán", fundado en 1891 por Lluís Millet y Amadeo Vives, fue sufragado por industriales y financieros catalanes, ilustrados y amantes de la música, estamento que sesenta años antes ya había financiado el teatro de ópera y ballet Gran Teatro del Liceo.

En 1997 la Unesco incluyó el edificio en su relación del Patrimonio de la Humanidad.

Historia
Comienza con un encargo de un proyecto del Orfeón Catalán al arquitecto Lluís Domènech Montaner para construir un edificio destinado para ubicar su sede social. Este proyecto y su presupuesto correspondiente es aprobado por la asamblea el 31 de mayo de 1904. Antes de terminar el año se realiza la compra del claustro del convento de San Francisco, con una superficie de 1350,75 metros cuadrados y en un precio final de 240.322,60 pesetas, con la intención de destinar este espacio para la construcción del edificio. En el año siguiente, concretamente el 23 de abril de 1905, se realiza el acto de colocación de la primera piedra de las obras, y para su financiación se emiten 6.000 obligaciones de cien pesetas.

Tres años más tarde, el 9 de febrero de 1908, se celebra su inauguración. El auditorio fue destinado a conciertos de música orquestal e instrumental, así como a interpretaciones corales y a recitales de cantantes. Pero en el Palau han tenido también cabida actos culturales, políticos, obras teatrales y por supuesto las más variadas actuaciones musicales. En la actualidad sigue cumpliendo todas estas funciones, tanto en el ámbito de la música culta como en el de la música popular.

La acústica del auditorio es inmejorable. Los mejores intérpretes y batutas del mundo del último siglo (desde Richard Strauss hasta Daniel Barenboim, pasando por Ígor Stravinski y Arthur Rubinstein, Pau Casals y Frederic Mompou) han desfilado ininterrumpidamente por el Palau, auténtico santuario de la música de Cataluña y al tiempo sala de conciertos de referencia en el panorama artístico internacional.

El Palau de la Música Catalana fue declarado Monumento Nacional en 1971. Con tal motivo se realizaron amplias obras de restauración bajo la dirección de los arquitectos Joan Bassegoda y Jordi Vilardaga.

Pero es a partir de la década de los ochenta del siglo XX cuando se decide por parte del Orfeó Català efectuar una gran reforma del edificio y también jurídica, así se constituyó en 1983 el Consorcio del Palacio de la Música Catalana, manteniendo la propiedad el Orfeón pero interviniendo el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalidad de Cataluña y el Ministerio de Cultura. En cuanto a las obras del edificio se encarga el proyecto a Óscar Tusquets. Estas obras duraron siete años, llevándose a cabo todo el proyecto de Tusquets que fue reconocido con el Premio FAD 1989 de Arquitectura, Reformas y Rehabilitaciones. Lluís Domènech Girbau, arquitecto y nieto del primer arquitecto del Palau, Domènech Montaner, escribió sobre estas obras elogiándolas:

La rehabilitación de la sala y los accesos, la edificación de un nuevo edificio anexo para los servicios han dado como resultado una obra coherente y creativa, perfectamente al día en cuanto a seguridad y especificaciones de confort y acústica, dentro del espíritu innovador radical y amante del detalle que Domènech i Montaner habría deseado.

En 1990 se formó la Fundación Orfeó Català-Palau de la Música Catalana para los actos del centenario del Orfeó y además para conseguir recursos privados con actividades organizadas en el Palau.

Arquitectura
La arquitectura de Domènech es de gran calidad y originalidad, resaltando la estructura de hierro que permite la planta libre cerrada por vidrio y por otro lado la integración en la arquitectura de las artes aplicadas. Dos decisiones demuestran la tipología y la innovación tecnológica del proyecto: la primera la solución del patio en la medianera del solar con la iglesia para que la sala de conciertos quedara con la misma simetría de distribución y entrada de luz. La segunda fue la resolución de ubicar el auditorio en el primer piso con el acceso desde la planta baja por los diferentes tramos de la escalera con un tratamiento tan efectivo que compensa la ascensión: con esto se consiguió la utilización de la planta baja para oficinas del Orfeó.

En el exterior se mezclan elementos escultóricos, que hacen alusión al mundo de la música, con elementos arquitectónicos y decorativos de carácter modernista y barroquizante. En el interior el arquitecto combinó magistralmente los diversos materiales de construcción con cerámica (el "trencadís" tan típico del modernismo catalán) y vidrio. La sala y el escenario forman un conjunto armónico, en el que uno se integra en el otro. El escenario está dominado en su parte trasera superior por los tubos del órgano, que se convierten a su vez en un elemento decorativo e icono del propio Palau. La embocadura del escenario está enmarcada por ilustraciones escultóricas espectaculares, sendas alegorías de la música culta y de la música popular: a la derecha, un busto de Ludwig van Beethoven sobre columnas dóricas que sostienen unos cúmulos de los que emerge la cabalgata de las walquirias (clara referencia a la adoración por Richard Wagner que siempre ha sentido el público catalán); a la izquierda, unos chicos al pie de un sauce en cuyas ramas aparece el busto de Josep Anselm Clavé, alusión al texto de la canción "Les flors de maig" de este autor.

Entre 1982 y 1989 se realizó una gran restauración y ampliación bajo la dirección de los arquitectos Óscar Tusquets y Carles Díaz, iniciándose la segunda parte en el año 2000 dotando al palau con un edificio adosado de seis pisos de altura donde se ubican los camerinos, el archivo, la biblioteca y una sala de reuniones. Abriéndose a una plaza gracias al derribo de la iglesia de San Francisco de Paula, que había sufrido un incendio durante la guerra civil española y se había hecho una reconstrucción sin valor arquitectónico. En la segunda fase se realizaron reformas interiores y una nueva ampliación con una sala de audición y ensayo así como un restaurante.

 

Fuente : http://es.wikipedia.org/wiki/Palau_de_la_Música_Catalana

 

 

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(Barcelona - San Pau Hospital)

 

 

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(Cúpula y Rotonda de dos pabellones del Hospital de Sant Pau diseñado por Lluís Domènech i Montaner, Barcelona, España)

 

 

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(Pabellon de San Leopoldo)

 

El Hospital de Sant Pau, oficialmente Hospital de la Santa Creu i Sant Pau ("Hospital de la Santa Cruz y San Pablo") está hoy situado en un conjunto de edificios situados en Barcelona (España), proyectados por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner, uno de los principales representantes del modernismo catalán. Con su edificio principal y sus numerosos pabellones, el Hospital de Sant Pau es, junto con el Institut Pere Mata de Reus también del mismo arquitecto, uno de los conjuntos más grandes de la arquitectura modernista catalana.

En 1997 la Unesco declaró el Hospital de Sant Pau Patrimonio de la Humanidad.

Historia
El Hospital se fundó en 1401, por la fusión ("reducción") de seis hospitales que por aquel entonces existían en Barcelona y que a raíz de la peste de 1348 y la crisis demográfica posterior entraron en una profunda crisis económica. El nombre de la nueva institución fue Hospital de la Santa Creu (Hospital de la Santa Cruz). La MIA (Muy Ilustre Administración) se componía de dos canónigos de la Catedral de Barcelona y dos miembros del Consejo de Ciento (órgano de gobierno de la ciudad de Barcelona). La gestión estaba a cargo de un Prior, que siempre era un sacerdote (en Valencia se llamaba clavario y en Zaragoza Mayordomo). Hasta 1904, fue la principal institución asistencial del principado de Cataluña y, con los hospitales de Gracia de Zaragoza y General de Valencia, las tres piezas clave del dispositivo de acción social de la Corona de Aragón. Situado en el Raval de Barcelona (actualmente el edificio es la sede de la Biblioteca de Catalunya) el crecimiento urbanístico de la ciudad durante el siglo XVIII le rodeó. Si hasta 1714 la hegemonía en la MIA la tuvo el brazo civil, durante el periodo borbónico, hubo una evidente desafección de los concejales en favor de un poder creciente del brazo religioso de la Junta que condujo a percibir lo que era un hospital civil como un hospital religioso. Este hecho motivó que el papel de los médicos fuese subalterno. Los cambios en la formación médica durante el XIX movieron a muchos médicos a efectuar críticas muy acerbas relativas al funcionamiento del Hospital, y a la subordinación del mismo a los intereses religiosos. Por eso, inspecciones municipales como la de 1847 y numerosos escritos en la prensa cuestionan la política asistencial de la institución, y por eso los médicos lucharon porque la facultad de medicina y el hospital universitario se trasladasen a otra institución (el Clínico).

Desde principios del siglo XIX menudean las quejas sobre la vetustez del edificio y la imposibilidad de garantizar su ampliación en un contexto de creciente urbanización y demanda asistencial, así como críticas acerbas ante el modelo de gestión de la institución, defendida por la MIA como de beneficencia particular, de tal manera que Barcelona no dispuso de un hospital de gestión pública hasta la aparición del Clínico. La aplicación de la Ley de Beneficencia de 1849 y del Reglamento de 1852, y sobre todo la desamortización de buena parte de su patrimonio rústico y urbano mediante las leyes de Madoz, pusieron en cuestión la autonomía del Hospital de los poderes públicos y la necesidad de adaptarse a la legislación. Con el objeto de mantener su independencia, la Administración instó su conversión en hospital de beneficencia privada, estatuto que mantuvo hasta los acuerdos entre la MIA y la Generalidad Provisional en 1978 y que supusieron la entrada en la Administración de la Generalidad de Cataluña y el nombramiento por esta del Presidente. Desde entonces, el hospital actúa como proveedor de servicios del Instituto Catalán de la Salud en el marco de la Red Hospitalaria de Utilidad Pública.

La construcción de un nuevo edificio a principios del siglo XX pudo financiarse mediante la donación que había hecho el banquero Pau Gil para construir un hospital que debía gestionar el ayuntamiento de Barcelona u otra institución similar. Su construcción se inició en 1902 y se desarrolló a lo largo de 18 años, durante los cuales las obras quedaron paralizadas por falta de medios y por continuos conflictos derivados del modelo de gestión que practicaba la Administración. El conjunto fue terminado en el año 1930. Para aproximarse a la voluntad del mecenas, se añadió su nombre Pau (Pablo) al del hospital, el cual a partir de entonces se llamó oficialmente Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, si bien en la actualidad se le conoce más popularmente por Hospital de Sant Pau.

 

Fuente : http://es.wikipedia.org/wiki/Hospital_de_la_Santa_Creu_i_Sant_Pau

 

 

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ANTONIO HERAS - SON FERRER (CALVIÁ)

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