El templo de Dalai Lama en el monasterio de Erdene Zuu. Kharkhorin, provincia de Övörkhangai, Mongolia. / Términos de derechos de uso : Reconocimiento-Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported / © Hons084 / Fuente

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Libia

 

Ciudad vieja de Ghadames (1986)

 

 

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(Ciudad vieja de Ghadames, con la mezquita al fondo.)

 

 

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(La ciudad vieja de Ghadames en el desierto de Libia, está construida para luchar contra las variaciones de clima violento del Sahara. Las casas están construidas de barro, cal, y troncos de palmeras, y están conectadas por pasarelas cubiertas para protegerse del calor del verano)

 

Ghadames es una ciudad de Libia, capital de la provincia noroccidental de Ghadamis, situada en un oasis cerca de las fronteras de Túnez y de Argelia, a casi 600 kilómetros al sudoeste de Trípoli y a 330 km de Nalut. El nombre de Ghadames, Ghadamés o Ghadamis viene de Ghad, “comida” y ames, “ayer”, “la comida de ayer”. Se pronuncia y se escribe a veces Gadamés en español.

Descripción
Ghadames se compone de dos ciudades. La antigua, construida en el siglo XIII, está prácticamente deshabitada, y la nueva tiene cerca de 10.000 habitantes (2006), de los cuales al menos 6.000 son libios y el resto inmigrantes de los países vecinos. La ciudad nueva está formada por edificios de dos plantas de poca relevancia. En el centro, destaca la mezquita nueva.

La ciudad más cercana, Derj, se encuentra a 110 km a través de la hamada, una planicie rocosa apenas cubierta de tierra y arena con algunos matorrales. Cerca del cementerio de Sidi Badri, cuyas tumbas anónimas están señaladas por piedras verticales, se encuentran media docena de hoteles y restaurantes pequeños. El paisaje que rodea la ciudad es desértico y no muy lejos se aprecian elevaciones en forma de mesetas de entre cien y doscientos metros de altura.

Más lejos, se encuentra el aeropuerto y, a unos catorce kilómetros, el visitante puede bañarse en un lago de agua salada en medio del desierto o, más cerca, visitar uno de los extremos del Gran Erg oriental, el mar de dunas que cubre parte de Argelia y Túnez y que aquí apenas penetra en el país y es visita obligada de los turistas que quieren ver la puesta de sol desde la cima de una duna y fotografiarse con un tuareg.

La ciudad vieja
La ciudad vieja o medina, situada junto al oasis, está cercada por un muro de piedra que la protege. Durante varios siglos fue un importante lugar de intercambio y descanso para las caravanas que circulaban entre el centro de África y la costa tripolitana. De un lado, venían los cargamentos de piedras preciosas, oro, plata, marfil y animales exóticos de más allá del desierto, y del otro, caballos y otras riquezas procedentes de las ciudades costeras.

Diseñada para soportar el calor, la medina es un laberinto de calles estrechas y abovedadas que forman túneles bajo los edificios de dos o tres pisos de adobe pintado de blanco. De vez en cuando, una abertura ilumina los laberínticos callejones y cada tanto se encuentra una plaza pequeña que sirve de frontera entre los siete barrios de la ciudad, habitados por las diferentes etnias que la poblaban. La ciudad posee dos puertas, una para entrar, la puerta sur, conocida como Bab al-Burr y otra para salir. En tiempos, sólo abrían entre la primera oración de la mañana y la última de la tarde.

Dentro de la medina hay varias mezquitas, entre las que destacan las de Omran al-Aatik, (siglo VII) y Nabi Younes (siglo XIV). Un pequeño canal recoge el agua del oasis, que nace caliente a gran profundidad cerca de esta última mezquita y forma una galería con piezas individuales para la higiene y las abluciones. Destaca también la fuente de Al-Kadus, cerca de Nabi Younes, que se utiliza como reloj de agua para indicar el momento de las oraciones.

Las viviendas constan de numerosas estancias a diferentes niveles. Como es natural en este tipo de ciudades musulmanas, las mujeres tenían acceso a toda la vivienda, pero sólo ellas podían acceder a terrazas y terrados, para evitar que sus vecinos varones pudieran observarlas. Debido al descenso de la capa freática por el uso de motobombas, algunas de las fuentes que regaban el palmeral se han secado y éste ya no está tan cuidado como sería de desear, aunque la fronda de las palmeras sigue envolviendo la ciudad vieja con su encanto.

Historia
Se cree que el oasis está poblado desde el 3000 a. C., pero las noticias son pocas hasta la ocupación por los romanos en el año 19 a. C. Plinio el Viejo cita en su Historia Natural un lago salado cerca de Cydamus, que nos da una pista sobre el nombre de la ciudad en aquellos tiempos, perteneciente a la inmensa provincia romana del Fezzan, que se extendía hasta el macizo del Hoggar en Chad.

Más allá de Cydamus no había nada, salvo el desierto y las tribus nómadas, inconquistables, por lo que los romanos fortificaron la ciudad y construyeron un fuerte en las cercanías, a unos diez kilómetros, luego usado por los bereberes. Se cree que habitó aquí una especie de reina bereber llamada Kahina que organizó la defensa contra los árabes, que ocuparon el fuerte más tarde y le dejaron el nombre actual de Qalaat al-Ghoul o Ras al-Ghoul, “castillo” o “montaña” del monstruo a que hace referencia el término Ghoul. Actualmente sólo quedan unas pocas ruinas sobre una roca solitaria, desde la que se domina la planicie entre las mesetas sudorientales y el mar de dunas del gran erg occidental.

De aquella época apenas han quedado en la ciudad unas pocas ruinas y una inscripción romana. Bajo el reinado de Septimio Severo, nacido en Libia y que se ocupó especialmente de esta parte del Imperio, se instaló en Cydamus la Tercera Legión. La ciudad era entonces la puerta del desierto por donde entraban algunas de las mercancías, oro, esclavos y animales salvajes del otro extremo del desierto, camino de las ciudades costeras de Sabrata y de Leptis Magna, desde donde embarcaban hacia Roma.

Después de dos siglos de dominio, los romanos abandonan la frontera del desierto y la ciudad vuelve a los nómadas bereberes hasta la conquista por los bizantinos en el siglo VI con Justiniano y la conversión al cristianismo de sus habitantes. Poco después, la región es tomada por los árabes y queda bajo la influencia del Islam.

Ghadames será un importante puerto de caravanas durante los próximos ocho siglos. La actual ciudad vieja se construye en el siglo XIII. Un viajero británico, el explorador Alexander Gordon Laing, la describe en 1825 como una ciudad amurallada, de unos seis o siete kilómetros de circunferencia, contando los jardines del oasis, y rica en agua. En esa época es ocupada por los otomanos hasta la llegada de los italianos a Libia en 1911. En 1943, con la intención de expulsar a los italianos de la ciudad, las tropas aliadas bombardean la ciudad vieja, destruyendo una de las mezquitas y setenta casas, y matando a 39 personas, entre ellos a 12 niños.

En 1973, viven en la ciudad vieja cerca de cuatro mil personas y en 1984, el nuevo gobierno libio empieza a construir la ciudad nueva para trasladar a los cerca de siete mil habitantes de la decadente ciudad vieja, que quedará abandonada hasta su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en el año 1986, que ha hecho que cobre interés turístico y que se reconstruya en gran parte. Muchos de sus antiguos vecinos vuelven a sus casas en los días más calurosos del verano para disfrutar del frescor de las viejas edificaciones.

 

Fuente : http://es.wikipedia.org/wiki/Ghadames

 

 

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ANTONIO HERAS - SON FERRER (CALVIÁ)

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