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INTRODUCCIÓN ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA

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LOS PLANETAS Y LA VIDA

Los planetas favorables para la vida

 

La aparición de la vida sobre Tierra
La química de la vida
La aparición de la vida sobre la Tierra
La aparición de las células y de la fotosíntesis
La explosión de la vida multicelular

Los planetas extrasolares
Los métodos de detección de exoplanetas
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Las misiones espaciales CoRoT y Kepler

La búsqueda de vida extraterrestre
Los sistemas planetarios favorables para la vida
Los planetas favorables para la vida
La detección de señales extraterrestres
La búsqueda de señales extraterrestres
La paradoja de Fermi

 

 

 

 

 

 

 

 

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“La bola azul”: Fotografía de África, la Antártida y la península Arábiga tomada en ruta para la luna por Harrison Schmitt o Ron Evans durante la misión Apolo 17 el 7 de diciembre de 1972. Este vuelo fue el último en dejar la órbita terrestre, y el único en el cual un geólogo, Harrison Schmitt, volvió sobre la luna. Crédito: NASA

Los planetas favorables para la vida

Para que un planeta sea favorable a la aparición de la vida y la inteligencia, su órbita debe encontrarse en la zona de habitabilidad alrededor de una estrella bastante similar al Sol, pero necesita también presentar ciertas características físicas.

 

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Kepler-186f es un exoplaneta que orbita la estrella enana roja Kepler-186. Es el primer planeta del tamaño de la Tierra que ha sido descubierto en la zona habitable de una estrella. Es el último de cinco planetas descubiertos por el telescopio Kepler de la NASA que orbita esa estrella.

Hasta abril de 2014, Kepler-186f es el planeta más pequeño encontrado dentro de la zona habitable de una estrella, y se cree que pueda albergar agua en forma líquida. Se encuentra a unos 492,3 años luz de la Tierra, y su radio es solo un 11% más grande que el de ésta. Crédito: NASA Ames/SETI Institute/JPL-Caltech


La masa del planeta

La masa del planeta es un parámetro esencial. Debe, en primer lugar, ser suficiente para que la gravedad esté en condiciones de retener elementos ligeros como el carbono o el oxígeno. El planeta debe también contener suficiente materia radioactiva para poder liberar energía durante miles de millones de años. Esta energía es crucial para sostener un volcanismo y una tectónica de placas que son probablemente factores esenciales. Es así, debido a su masa demasiado baja, que Marte se enfría demasiado deprisa y se ha transformado en un mundo sin notable actividad geológica.

La masa del planeta no debe tampoco ser demasiado grande. Para los planetas gigantes del sistema solar, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, la gravedad es tan fuerte que ningún elemento químico ha podido escaparse. Estos planetas están así constituidos esencialmente por hidrógeno y helio, un medio ambiente calificado de reductor que impide la formación de las moléculas de la vida.

Una atmósfera y una hidrosfera

El planeta debe poseer una atmósfera. En primer lugar, porque la síntesis de moléculas orgánicas en cantidades no desdeñables no puede hacerse en el vacío, por ejemplo, en la superficie de la Luna. A continuación, porque esta atmósfera constituirá también una pantalla protectora que impedirá a las primeras moléculas complejas ser destruidas por la radiación solar, en particular en el ultravioleta y los rayos X.

Además de una atmósfera, el planeta debe disponer de una hidrosfera, es decir, de una amplia cantidad de agua líquida. Es en esta hidrosfera que las moléculas se encontrarán en concentración suficiente para permitir reacciones químicas en gran cantidad. El agua es además uno de los elementos indispensables en numerosas interacciones químicas necesarias para la vida, al menos en una forma similar a la nuestra. Esta hidrosfera ofrece, por otra parte, una mayor protección contra las radiaciones nocivas a las primeras moléculas.

La estructura del planeta

Otro elemento probablemente esencial es una litosfera, es decir, una superficie sólida. La agregación de pequeñas moléculas en conjuntos más complejos parece en efecto necesitar una superficie sólida, más bien que un medio liquido en movimiento permanente. Además, la mejor manera de obtener elevadas concentraciones de un compuesto químico es depositar este compuesto en un charco de agua y dejar a la evaporación hacer su trabajo.

En el corazón del planeta la presencia de un núcleo metálico parece esencial. Este núcleo producirá, por su rotación, un campo magnético que formará una magnetosfera capaz de proteger la superficie del planeta de rayos cósmicos, dañinos para el desarrollo de la vida.

Un gran satélite

Por fin, una condición más controvertida es la existencia alrededor del planeta de un gran satélite como la Luna. La presencia de tal cuerpo, por su influencia gravitacional, garantiza una mayor estabilidad del eje de rotación del planeta, y en consecuencia una mayor estabilidad de parámetros tales como la temperatura media. La Luna es también la causa de las mareas sobre Tierra, y algunos investigadores piensan que el fenómeno de marea hace de las zonas costeras y del constante vaivén del mar una situación ideal para la formación de las primeras moléculas.

 

 

ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA - ANTONIO HERAS - SON FERRER (CALVIÁ)

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