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LOS PLANETAS Y LA VIDA

La paradoja de Fermi

 

La aparición de la vida sobre Tierra
La química de la vida
La aparición de la vida sobre la Tierra
La aparición de las células y de la fotosíntesis
La explosión de la vida multicelular

Los planetas extrasolares
Los métodos de detección de exoplanetas
Las observaciones de exoplanetas

Las misiones espaciales CoRoT y Kepler

La búsqueda de vida extraterrestre
Los sistemas planetarios favorables para la vida
Los planetas favorables para la vida
La detección de señales extraterrestres
La búsqueda de señales extraterrestres
La paradoja de Fermi

 

 

 

 

 

 

 

 

The_Earth_seen_from_Apollo_17

“La bola azul”: Fotografía de África, la Antártida y la península Arábiga tomada en ruta para la luna por Harrison Schmitt o Ron Evans durante la misión Apolo 17 el 7 de diciembre de 1972. Este vuelo fue el último en dejar la órbita terrestre, y el único en el cual un geólogo, Harrison Schmitt, volvió sobre la luna. Crédito: NASA

La paradoja de Fermi

La falta de éxito de la búsqueda de señales extraterrestres inteligentes nos conduce a una paradoja, ya puesta por el físico Enrico Fermi en 1950, cuando se preguntaba sobre la ausencia de visitantes extraterrestres sobre nuestro planeta.

La paradoja de Fermi

Evidentemente, es difícil imaginar a qué se asemejaría una civilización extraterrestre. Un hecho que, sin embargo, parece imponerse es que tal civilización terminaría inevitablemente por pretender extenderse más allá de su planeta de origen. Se pueden citar al menos tres razones para las cuales este objetivo parece natural: la exploración, la colonización y la supervivencia.

La exploración sería un primer paso, una misión hacia otras estrellas, motivada por la curiosidad intelectual o por razones de prestigio. La colonización seguiría por razones económicas, políticas o religiosas. La tercera razón, más implacable, es la supervivencia, porque la vida de una estrella está limitada en el tiempo. Por ejemplo, en cinco mil millones de años, el Sol dejará de ser la estrella estable que conocemos hoy. Se transformará en una gigante roja que absorberá la Tierra. Por consiguiente, pronto o tarde, el viaje interplanetario y luego interestelar resultará indispensable para la supervivencia de la humanidad. Toda civilización extraterrestre se enfrentará un día u otro al mismo problema.

Las simulaciones de una expansión por viaje interestelar muestran que es totalmente posible considerar la colonización de la Galaxia entera por una única civilización en un tiempo del orden de diez millones de años. Esta duración, por muy astronómica que sea, es, sin embargo, muy corta con relación a la edad de la Galaxia (una decena de miles de millones de años). La paradoja es entonces la siguiente: puesto que una única civilización extraterrestre podría extenderse en un tiempo relativamente corto en toda la Galaxia, ¿por qué nunca hemos visto extraterrestres sobre la Tierra?, ¿y por qué nuestros radiotelescopios nunca han captado señales extraterrestres inteligentes en la vecindad del Sol?

 

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Enrico Fermi (Roma, 29 de septiembre de 1901 – Chicago, 28 de noviembre de 1954) fue un físico italiano conocido por el desarrollo del primer reactor nuclear y sus contribuciones al desarrollo de la teoría cuántica, la física nuclear y de partículas, y la mecánica estadística. En 1938 Fermi recibió el Premio Nobel de Física por sus trabajos sobre radiactividad inducida, y es considerado uno de los científicos más destacados del siglo XX.
Se lo reconoce como un físico con grandes capacidades tanto en el plano teórico como experimental. El elemento Fermio, que fue producido en forma sintética en 1952, fue nombrado en su honor.


Algunas respuestas a la paradoja

La solución más simple a la paradoja de Fermi consiste en decir que no hemos visto nada porque no hay nada que ver. Estamos solos en la Galaxia o al menos somos los primeros en alcanzar el umbral de la tecnología. Esta hipótesis puede parecer razonable a primera vista: la probabilidad de aparición de vida inteligente podría ser tan baja que la Tierra es un caso único en la Galaxia. La explicación es, sin embargo, poco satisfactoria, ya que vuelve a dar un papel especial a la Tierra, mientras que la astronomía ha mostrado a lo largo de su historia que nuestro planeta no tiene nada de especial.

Otra hipótesis consiste en poner en entredicho las simulaciones de la expansión de una civilización. Así pues, los viajes interestelares podrían ser muy rápidos, pero el proceso de colonización mucho más lento. La velocidad a la cual el límite de la zona colonizada se propaga estaría sin relación con la velocidad de un único viaje interestelar. El tiempo necesario para la colonización podría ser del orden de la edad de la Galaxia, lo que explicaría porqué no ha sido alcanzado aún el sistema solar.

Algunas respuestas se basan en la imposibilidad o la dificultad del viaje interestelar. Éste es quizá mucho más difícil que lo que se supone generalmente. Factores tales como los rayos cósmicos o los polvos interestelares podrían hacerlo irrealizable en la práctica.

Otras explicaciones ponen por delante una elección más voluntaria. Así, una civilización tecnológica avanzada, podría ser muy reticente a colonizar otros planetas, ya que las nuevas colonias terminarían probablemente por volverse contra su planeta madre. Algunos autores sugirieron también la posibilidad de un código ético que prohibiría a una civilización avanzada intentar la menor interacción con otra forma de vida. Una hipótesis para la cual la historia de la humanidad no da verdaderamente ejemplo.

 

 

ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA - ANTONIO HERAS - SON FERRER (CALVIÁ)

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