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Las interacciones de galaxias

 

Las interacciones de galaxias

Las galaxias de núcleo activo no son las únicas en distinguirse. Algunas galaxias tienen propiedades particulares a causa de sus interacciones con congéneres. En efecto, la inmensa mayoría de las galaxias no están aisladas en el espacio, sino forman parte de cúmulos de galaxias. En estas condiciones, la atracción gravitacional que ayuda el encuentro entre dos galaxias es un fenómeno relativamente corriente.

Así, por ejemplo, las dos galaxias más próximas de la Vía láctea, las Nubes de Magallanes, están cayendo sobre nosotros y deberían ser absorbidas de aquí a algunos miles de millones de años. Lo mismo, la galaxia de Andrómeda debería terminar por entrar en colisión con la nuestra en menos de diez mil millones de años.

Contrariamente a lo que se podría imaginar, la colisión de dos galaxias no da lugar a una gran catástrofe cósmica. La probabilidad de encuentro entre dos estrellas es tan baja que las galaxias pasan simplemente una a través de la otra. Pero, si no hay efecto importante sobre las estrellas, hay uno en la forma general de las galaxias. La interacción gravitacional da lugar a intensas fuerzas de marea que deforman las galaxias y alteran completamente su morfología.

Así, por ejemplo, las simulaciones numéricas de tales encuentros muestran que el resultado puede ser la creación de brazos espirales en una u otra galaxia. En algunos casos, cuando el encuentro se hace a una velocidad relativamente lenta, las dos galaxias pierden su individualidad y forman sólo una. Se habla entonces de fusión más bien que de colisión.

 

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Colisión entre las dos galaxias espirales NGC 2207 (a la izquierda) e IC 2163 (a la derecha). Esta última está ya muy deformada por el encuentro y pierde rápidamente estrellas y gas. Crédito: NASA/STScI

 

Los brotes de formación estelar

Un fenómeno asociado a las interacciones de galaxias es el de los brotes de formación de estrellas (starburst en inglés). El satélite IRAS detectó en 1983 numerosas fuentes caracterizadas por una luminosidad muy fuerte en el infrarrojo, cada una con una potencia total semejante a la de un quásar. Las imágenes de estos objetos mostraron que se trataba de galaxias espirales en interacción. La emisión infrarroja se localizaba en el centro de estas galaxias, pero en una región de un tamaño de varios millares de años-luz, mucho más grande que para las galaxias de núcleo activo.

Un estudio más avanzado de estas galaxias ha permitido comprender mejor los fenómenos involucrados. Las regiones centrales de estas galaxias son el lugar de una formación de estrellas intensas y rápidas. Éstas no son visibles, ya que todavía están envueltas en sus nubes moleculares, pero el polvo de estas nubes absorbe la radiación ultravioleta de las estrellas y lo reemite bajo forma infrarroja.

La masa de gases transformada en estrellas y la rapidez de la formación son mucho más grandes que en una galaxia como la nuestra. A este ritmo, los brotes de formación de estrellas sólo pueden durar algunas decenas de millones de años, lo que es muy corto con relación a la edad de las galaxias.

Aunque sea comprendido en líneas generales, el fenómeno de los brotes de formación de estrellas plantea aún numerosos problemas, en particular en cuanto a su causa. La hipótesis más probable es que, durante una interacción entre galaxias, las fuerzas de marea conducen a la acumulación de grandes cantidades de gas en las regiones centrales y desencadenan el colapso gravitacional que conduce a las estrellas. Otro problema importante es el del vínculo posible entre brote de formación de estrellas y presencia de un núcleo activo.

 

 

ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA - ANTONIO HERAS - SON FERRER (CALVIÁ)

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