galaxia2

INTRODUCCIÓN ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA

VOLVER A PORTADA

HISTORIA DE LA ASTRONOMÍA

SISTEMA SOLAR INTERNO

SISTEMA SOLAR EXTERNO

EL SOL Y LAS ESTRELLAS

FIN DE LAS ESTRELLAS MASIVAS

LA VÍA LÁCTEA

LAS GALAXIAS

EL UNIVERSO

EL BIG BANG

LOS PLANETAS Y LA VIDA

IMÁGENES ASTRONOMÍA

 

LAS GALAXIAS

La naturaleza de las nebulosas

 

La naturaleza de las nebulosas

 

La observación de las nebulosas

Gracias a los progresos constantes en los medios de observación del cielo, los astrónomos del siglo XVIII se dieron cuenta que existían numerosos objetos difusos que llamaron con el nombre de nebulosas. En esta época, el astrónomo francés Charles Messier establece una lista de una centena de estos objetos. Les dio los nombres bien conocidos en nuestros días como, por ejemplo, M31 para la galaxia Andrómeda.

En el siglo XIX, William Herschel y su hijo establecieron una lista de más de 5000 objetos que se convirtió más tarde en el famoso Nuevo Catálogo General, en el que la misma galaxia Andrómeda se llama NGC 224.

Sabemos en nuestros días, que estas nebulosas no son todas objetos de la misma naturaleza. Se encuentran así simples cúmulos de estrellas, o bien nubes de gas, pero también objetos fuera de la Galaxia. Son estos últimos quienes pusieron más dificultades a los astrónomos y que nos interesan aquí.

El filósofo alemán Emmanuel Kant, que fue uno de los primeros en realizar la verdadera naturaleza de la Vía láctea, avanzó en 1755 que estas nebulosas extrañas eran enormes reagrupaciones de estrellas, de naturaleza semejante a la Galaxia y situadas mucho más allá de los límites de esta última. Las llamó universos-islas.

En 1845, Lord Rosse comenzó el estudio de estas nebulosas con la ayuda del telescopio de 1,80 metros que acababa justo de terminar en Irlanda. Estuvo entonces en condiciones de observar en algunas de ellas una estructura espiral muy neta, y dedujo que estos objetos eran sistemas de estrellas completos, distintos de la Vía láctea.

El gran debate entre Harlow Shapley y Heber Curtis

Al principio del siglo XX, la comunidad astronómica estaba dividida en dos campos, por o contra la hipótesis de los universos-islas. En 1920 tuvo lugar un célebre debate en Washington, dónde se enfrentaron los defensores de estos dos campos.

Por una parte, se encontraba Harlow Shapley, que avanzaba que la Galaxia era enorme, de un diámetro de 300.000 años-luz, y pensaba que las nebulosas espirales eran objetos gaseosos contenidos en nuestra propia Galaxia.

En efecto, las medidas de distancia de la época indicaban que las Nubes de Magallanes se encontraban en los límites de la Galaxia y formaban, pues, aún parte. Sabemos hoy que su distancia es, de hecho, dos veces más grande, pero dada la incertidumbre de las medidas de la época la duda estaba permitida.

En el otro campo, el dirigente era Heber Curtis, que no creía en la descripción de la Vía láctea por Harlow Shapley y ponía en entredicho el método de las cefeidas. Pensaba que la Galaxia era relativamente pequeña, con un diámetro de alrededor de 30.000 años-luz, y que las nebulosas eran otras galaxias situadas lejos de la nuestra.

Curtis se apoyaba particularmente en la observación de explosiones de supernovas en estas galaxias. Estas observaciones mostraban que las nebulosas estaban efectivamente formadas por estrellas, pero también que estaban muy alejadas, dada la escasa luminosidad aparente de las supernovas.

Pero el debate de 1920 no ajustó nada, ninguno de los participantes se hallaba en situación de aportar un argumento verdaderamente determinante.

 

hs-2011-15-a-web_print

 

En 2011, el telescopio espacial apunta hacia la estrella V1 en la galaxia de Andrómeda, la primera cefeida que Edwin Hubble se halló en situación de determinar la distancia en 1923. Crédito: NASA / ESA / HUBBLE HERITAGE TEAM (STSCI / TENER)

Edwin Hubble

En 1917, fue inaugurado el telescopio de 2,50 metros del monte Wilson ,California. Con este instrumento, Edwin Hubble se puso a estudiar la nebulosa de Andrómeda, y en particular sus partes externas, en 1923. Sus placas fotográficas evidenciaban miríadas de estrellas muy débiles allí dónde sus predecesores sólo habían visto manchas difusas. La nebulosa era por fin resuelta en sus constituyentes e iba a revelar su verdadera naturaleza.

Hubble examinó un gran número de placas y descubrió poco a poco doce cefeidas que le permitían utilizar el método de cálculo de distancia de Harlow Shapley. Para cada cefeida, midió el período y la luminosidad aparente, calculó la luminosidad absoluta a partir del período y determinó así la distancia. Consideró, en 1924, que la nebulosa de Andrómeda se situaba a 900.000 años-luz de nosotros, claramente más allá de los límites de la Galaxia.

Sabemos hoy, que el valor efectivo es de dos millones de años-luz, siendo debida la diferencia al hecho de que existen dos tipos de cefeidas, cuyas propiedades son ligeramente diferentes. El resultado de Hubble era, sin embargo, correcto, probaba que las nebulosas eran muchos conjuntos de estrellas separadas, otras galaxias semejantes a la Vía láctea.

 

 

ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA - ANTONIO HERAS - SON FERRER (CALVIÁ)

Valid HTML 4.01 Transitional

© antonioheras.com 2013