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INTRODUCCIÓN ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA

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LA HISTORIA DE LA ASTRONOMÍA

La astronomía en otras longitudes de onda

 

De la antigüedad a la edad media
El movimiento aparente de los planetas
Los principios de la astronomía
La astronomía en Mesopotamia
La astronomía de Egipto antiguo
La astronomía griega
La astronomía en tierra de Islam

La llegada de la astronomía moderna
Nicolás Copérnico
Tycho Brahe
Johannes Kepler
Galileo Galilei
Isaac Newton
La mecánica celeste

El nacimiento de la astrofísica
Las ondas luminosas
El análisis espectral, la temperatura y la composición química
El análisis espectral, el efecto Doppler y otras aplicaciones

La astronomía de los siglos XX y XXI
Anteojos y telescopios
La alta resolución angular
La radioastronomía
La astronomía en otras longitudes de onda
 

 

 

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Detalle del ocular del telescopio refractor Gran Ecuatorial Gautier en el observatorio de La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina.

La astronomía en otras longitudes de onda

La radioastronomía pudo desarrollarse después de la guerra porque las observaciones podían hacerse desde el suelo, como en el dominio visible. Esto no era el caso para otras regiones del espectro electromagnético, el infrarrojo, el ultravioleta, los rayos X o gamma.

En efecto, ciertos constituyentes de la atmósfera, en particular el vapor de agua, el gas carbónico o el ozono, absorben las ondas electromagnéticas en estos diferentes campos y les impiden alcanzar la superficie terrestre. El único medio de estudiar el cielo en estas luces es utilizar instrumentos a gran altitud a bordo de globos y aviones o, todavía mejor, en satélites en órbita alrededor de la Tierra.

 

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Una ilustración de la manera en la que las observaciones en diferentes longitudes de onda pueden complementarse. Esta imagen del cúmulo de galaxias MS 0735.6+7421 es una composición de tres imágenes obtenidas por el telescopio espacial Hubble en visible (en verde), por el observatorio en rayos X Chandra (en azul) y la red de radiotelescopios VLA (en rojo). Mientras que en luz visible sólo se perciben galaxias, los rayos X revelan el halo de gas caliente del cúmulo, y las ondas de radio hacen aparecer los chorros de partículas energéticas, que emanan del agujero negro supermasivo central y crean cavidades en el halo de gas. Crédito: NASA, ESA y B. McNamara University of Waterloo

El infrarrojo

El primer satélite de observación en el infrarrojo, IRAS, fue lanzado en 1983, gracias a una colaboración entre americanos, británicos y holandeses. Equipado de un telescopio de 57 centímetros, revolucionó, en 10 meses de observaciones, todos los campos de la astronomía.

Realizó, en particular, un mapa completo del cielo en el infrarrojo, descubrió varios cometas, observó nubes de polvo interestelar llamadas cirros infrarrojos, detectó discos de polvo alrededor de varias estrellas y destacó un nuevo tipo de galaxias.

En 1995, la agencia espacial europea (ESA) lanzó su propio satélite infrarrojo, ISO, para un período de observación de dos años y medio. ISO era capaz de detectar la radiación infrarroja en longitudes de onda comprendidas entre 2,5 y 240 micrómetros, con una sensibilidad y una resolución angular muy superiores a la de IRAS.

Entre estas hazañas, podemos citar la observación de numerosas regiones de formación estelar en regiones próximas o galaxias lejanas, así como el descubrimiento de vapor de agua sobre Titán y, más generalmente, la detección de agua por todas partes en el Universo.

El ultravioleta

Los primeros satélites de observación en el rayo ultravioleta se lanzaron en los años sesenta y setenta. El más importante de ellos fue el satélite IUE que, lanzado en 1978, funcionó durante 18 años. Con un telescopio de 45 centímetros, IUE realizó una cosecha excepcional de datos, concentrándose en particular en las estrellas más calientes y sus eyecciones de gas, así como en el medio interestelar y los quásares.

Para explorar el ultravioleta lejano, cerca de la frontera con los rayos X, los estadounidenses lanzaron EUVE, que observó el cielo desde 1992 hasta el 2001. Este satélite pudo establecer un mapa del cielo, detectar la primera fuente extragaláctica en este campo y estudiar algunas estrellas particulares como las enanas blancas.

Los rayos X

En el campo de los rayos X, el primer satélite principal fue Uhuru. Lanzado en 1970, éste establece una carta astral y detectó numerosas fuentes brillantes.

A finales de los años setenta, tres satélites de la serie HEAO repitieron este trabajo más en profundidad y detectaron cerca de 10.000 fuentes de rayos X. El estudio de estas últimas, mostró después que se trataba principalmente de pares de estrellas sometidas a fenómenos muy violentos, residuos de supernovas, o bien de cúmulos de galaxias.

Después, otros satélites continuaron este tipo de observación, en particular el europeo EXOSAT y el alemán ROSAT, respectivamente en 1983 y 1990 y, más recientemente, el americano Chandra y el europeo XMM-Newton, ambos lanzados en 1999.

Los rayos gamma

La astronomía de los rayos gamma se ocupa de los fenómenos más violentos del universo, que se producen alrededor de púlsares, en el medio interestelar, en el centro de las galaxias o en los quásares. Los primeros satélites en este área fueron lanzados a finales de los años sesenta.

Después, los principales satélites fueron el europeo COS-B, lanzado en 1975; el franco-ruso GRANAT, en 1989, y el americano Compton GRO, en 1991. La misión más importante en la actualidad es la del satélite Integral de la agencia espacial europea, lanzado en 2002.

 

 

ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA - ANTONIO HERAS - SON FERRER (CALVIÁ)

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