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INTRODUCCIÓN ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA

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HISTORIA DE LA ASTRONOMÍA

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EL BIG BANG

LOS PLANETAS Y LA VIDA

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LA HISTORIA DE LA ASTRONOMÍA

Galileo Galilei

 

De la antigüedad a la edad media
El movimiento aparente de los planetas
Los principios de la astronomía
La astronomía en Mesopotamia
La astronomía de Egipto antiguo
La astronomía griega
La astronomía en tierra de Islam

La llegada de la astronomía moderna
Nicolás Copérnico
Tycho Brahe
Johannes Kepler
Galileo Galilei
Isaac Newton
La mecánica celeste

El nacimiento de la astrofísica
Las ondas luminosas
El análisis espectral, la temperatura y la composición química
El análisis espectral, el efecto Doppler y otras aplicaciones

La astronomía de los siglos XX y XXI
Anteojos y telescopios
La alta resolución angular
La radioastronomía
La astronomía en otras longitudes de onda
 

 

 

detalle_ocular_telescopio_de_La_Plata

Detalle del ocular del telescopio refractor Gran Ecuatorial Gautier en el observatorio de La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina.

Galileo Galilei

Paralelamente a los trabajos de Kepler, se produjo otro gran avance en el campo de observación. A principios del siglo XVII, sabios holandeses tuvieron la idea de utilizar un juego de lentes para construir un instrumento óptico capaz de aumentar las imágenes: el anteojo.

 

 galilee

 

Galileo Galilei (Pisa, 15 de febrero de 1564 – Arcetri, 8 de enero de 1642) fue un astrónomo, filósofo, ingeniero, matemático y físico italiano que estuvo relacionado estrechamente con la revolución científica. Eminente hombre del Renacimiento, mostró interés por casi todas las ciencias y artes (música, literatura, pintura). Sus logros incluyen la mejora del telescopio, gran variedad de observaciones astronómicas, la primera ley del movimiento y un apoyo determinante para el copernicanismo. Ha sido considerado como el «padre de la astronomía moderna», el «padre de la física moderna» y el «padre de la ciencia». Crédito: Wikimedia Commons

 

El mensajero de las estrellas

El uso de este instrumento primero fue limitado a los militares, pero en 1610 un astrónomo italiano, Galileo Galilei, construyó su propio anteojo y lo giró hacia el cielo. Hizo entonces descubrimiento sobre descubrimiento en un plazo de tiempo récord.

Galileo describió este mismo año las maravillas que había descubierto en Sidereus Nuncius (el mensajero de las estrellas): la Vía Láctea no era una mancha difusa, sino aparecía formada por una miríada de estrellas; la superficie de la Luna no era lisa, sino presentaba montañas y cráteres; el planeta Júpiter se acompañaba de una comitiva de cuatro satélites en órbita en torno él.

Un poco más tarde, Galileo hizo aún otros descubrimiento: el planeta Saturno no aparecía esférico, sino presentaba un disco deformado, indicio de la existencia de un cuerpo alrededor de él; el planeta Venus no tenía siempre el mismo aspecto, sino presentaba fases sucesivas como la Luna, y el disco del Sol no era uniforme, sino salpicado por pequeñas manchas oscuras.

Las observaciones de Galileo fueron el golpe de gracia para la concepción aristotélica del mundo, en cualquier caso en la comunidad sabia.

Las manchas sobre el disco solar y los cráteres de la Luna probaban que los cuerpos celestes estaban lejos de la perfección que Aristóteles les atribuía.

Los satélites de Júpiter aportaban la prueba de que la Tierra no era el centro de todos los movimientos celestes. Y las fases de Venus sólo podían explicarse si este planeta giraba alrededor del Sol, no alrededor de la Tierra.

Diálogo sobre los dos principales sistemas del mundo

A la luz de estos descubrimientos, Galileo publicó en 1632 Dialogo Sopra I Due Massimi Systemi Del Mondo (Diálogo sobre los dos principales sistemas del mundo), en el cual comparaba los sistemas del mundo de Tolomeo y Copérnico. Dejando evidentemente parecer que el modelo de Copérnico era correcto, lo que le atrae las iras de la Iglesia, que había tenido en cuenta la teoría de Aristóteles desde el siglo XIII.

A pesar de las precauciones que Galileo había tomado presentando el sistema de Copérnico como un simple modelo, fue forzado por la Inquisición a abjurar esta doctrina en 1635, y sus libros fueron puestos en el Índice. Pero el progreso de la ciencia estaba en marcha y nada más en adelante podía detenerlo.

La mecánica

Tengamos en cuenta aún que las observaciones del cielo con la ayuda de un anteojo no fueron la única contribución de Galileo a la ciencia. Al principio de su carrera, el astrónomo italiano se interesó por el problema del movimiento de los cuerpos sobre la Tierra. Mostró, estudiando el movimiento de objetos sobre planos inclinados, que las ideas de Aristóteles en este ámbito eran también erróneas.

El filósofo griego pensaba que un cuerpo aislado de toda influencia exterior debía forzosamente tender hacia la ausencia de movimiento. Galileo mostró por sus experiencias que esto era falso y que tal objeto iba, de hecho, a continuar moviéndose a una velocidad constante.

Isaac Newton iba a repetir esta idea y hacerla una de sus leyes del movimiento.

 

 

 

ASTRONOMÍA Y ASTROFÍSICA - ANTONIO HERAS - SON FERRER (CALVIÁ)

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